viernes, 25 de febrero de 2011

Face


Tengo mil caras y tengo una sola, fácil de ver, soy transparente; si aprendes a mirarme. Pff, que ridícula.
Con los ojos cerrados me ves mejor (Gracias Serú Giran por prestarme unas palabras).

sábado, 19 de febrero de 2011

Otoño

De repente su mente se trasladó a otro lado, ahí no era febrero. Tenía una bufanda pero no hacía frío. No había sol y las hojas pintaban todo con matices de marrón. Hacía un par de días que lo había pensado. Otoño era una de las palabras mas tristes que conocía. No es que sonara mal, es que algo le faltaba. Tal vez podía ser el significado. En realidad no sabía qué quería decir. Cambiaba el clima y las hojas se caían, se morían; nada mas que eso. Tampoco entendía a la gente que prefería el invierno, lo único que le gustaba de él era que juntara dos i en una sola palabra. De última, en invierno hacía frío pero legalmente. De julio a septiembre todos estábamos abrigados, acostumbrados a estar mas lejos de rozarnos la piel.
Pero no, algo del otoño no le cerraba. Sin previo aviso se desplomaba todo. Adiós al clima despreocupado, a clima soleado, al clima tranquilo, al clima de mejor juntos, al clima de todo. Por ahí era eso. El otoño venía solo, sin que nadie lo invite, sin invitar a nadie. Venía, dejaba a las hojas caer, marchitarse; al verano terminar, lo dejaba en el olvido. Venía y le faltaban letras que lo hicieran mas agradable; una a, una e, una i.
Claro, una i de verdad. Algo de la ñ hacía que dudara de la integridad del otoño. La ñ era especial, la ñ seguro se creía especial, y el otoño muy diferente. es que el otoño tenía una especialidad, hacer que las cosas cumplieran su ciclo, y tenía una ñ también.
La ñ era lo que menos le gustaba del otoño. Es que no era mas que una mentira. Sonaba como la i, pero tal i no existía, ¿eso era lo que la hacía especial? Creía que estaba acompañada, pero no; la ñ estaba sola y creyéndose especial.
Cada idea sumaba más a la teoría de que otoño era una palabra muy triste. Y cuando estaba triste, las cosas le parecían mas tristes; pero sabía que lo que sentía por el otoño nada tenía que ver con ese tipo de tristeza. Era un sensación particular, diferente, esa que se te contagia pero no es tuya. La que te viene cuando en tu mente repetís muchas veces palabras tristes.
Decidido, otoño era la cuarta palabra mas triste, después de angustia, lágrima y tormenta. La ñ, bueno, estaba muy sola, ciega y lejos de encontrarse con la o del final del otoño. Las hojas cayendo y las nubes tapando la luz del sol completaban el argumento. No tenía nada que ver el clima en realidad, el problema era  más bien la palabra. El problema era sentir otoño.
Abrió un solo ojo y tuvo que cerrarlo de nuevo por el reflejo del sol de febrero. Pero muy en el fondo sabía que la ñ era la mayúscula de su otoño.

jueves, 17 de febrero de 2011

Antes de dormir

Ya no sueño mas con vos, pero pienso fuerte en tu nombre para que aparezcas en mis sueños. No fuiste como imaginaba, pero te imagino como te soñé.
Quiero decir(te) tantas cosas, que no puedo decir nada. Quiero verte y no te digo nada. Porque ya no sueño mas con vos, pero te imagino como te soñé; y pienso fuerte en tu nombre.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Vacaciones

Amanda: ¿Sabes que pienso realmente? Creo que nunca me amaste.
Ethan: ¡Por favor!
Amanda: Amaste la idea de que fueramos una pareja, no tanto a mi.
Ethan: Hice un esfuerzo, ¿hay alguien que este a la altura?
Amanda: Te enviaré tus cosas.
Ethan: Tu sabes que haces esto, arruinas todas las relaciones que tienes, es lo que haces. ¡Tu no quieres ser parte de una pareja! ¡Te resistes!
Amanda: ¡Cállate!
Ethan: Es difícil detectar como lo haces, porque nadie es tan listo como tu! Es dificil atraparte... pero siempre sale y esto es lo que pasa.
Ethan: ¿Que pasa?
Amanda: Se acaban las cosas, como sabías que se iban a acabar. Tu sabes lo que siento por ti. Eres unica. No quieres ser lo que necesito.

"Amanda woods, alejaba a todos los hombres siempre. El problema no es si puede cambiar sino si quiere"

A veces en mi mente suenan adelantos de próximos estrenos como ese.
Ver películas le hace mal a la gente. Ver películas en realidad me hace mal a mi. Se me incrustan en el cerebro, todas. chau.




lunes, 14 de febrero de 2011

Una cosita nada más

Hola que tal, creo que me ubicás vos.. quería hacerte una pregunta, te puedo usar un rato? Creo que no, que igual no quiero, que no me parece bien, que no me sale. Que mejor así, pero te leo de a ratos. Pero mejor no, aunque si a vos no te molesta...
Y pienso, ojalá que leas esto porque yo a vos te leo. No se porque, porque no te digo nada de lo que pienso; no te lo voy a decir pero quería que lo sepas, aunque me parece que por ahí no estaba bueno que lo sepas. Si no iba a decírtelo, si no cambiaba nada, por mas que quisiera decirte hola en vez de chau. Si te dije chau, que se yo, te dije chau pero te estoy hablando, sin hablarte.
Bueno no se, nada.. dejá, hacé como que no te dije nada. Ah cierto, no te dije nada y creo que no lo voy a hacer. No me conviene si no planeo hacerme cargo. Pero es que ¡aaaagh! me estoy comiendo las uñas de las ganas de aparecer, pero no me prestes atención que no.
No listo enserio, nada.. olvidate de mi que te conviene. Chau, te veo, nos vemos.

(me di el permiso de verter aquí pensamientos personales y no-abstraídos porque soy la jefa del blog así que nadie me hace un sumario)

sábado, 12 de febrero de 2011

Otromundo

Dicen que hay un universo paralelo, en el que hay un mundo parecido al nuestro, paralelo, diferente. Un mundo en el que el cielo es de colores, el agua no moja y el suelo es de tiza amarilla.
Dicen que en ese mundo las personas brillan en la oscuridad. Que la oscuridad no es negra sino más bien violeta, porque no se apagan todos los colores cuando se apaga la luz. Además, las personas no miran televisión. No existe la televisión, todos se divierten contando los colores del cielo.
Dicen que las nubes no fabrican lluvia, solo tapan el sol cuando la tierra lo necesita. La tierra es de tiza amarilla para que cuando se apagan las luces y todo se vuelve violeta las personas brillen y escriban en la oscuridad un poco de los colores que cuentan en el cielo.
Dicen que la gente del mundito es como nosotros, brilla, no mira la tele, pero es casi igual. La única diferencia es que viven felices. Ojo, tienen cosas por las que preocuparse, la tiza ensucia un montón; pero les gusta ser felices, son felices, todos son felices, y ya.
Dicen que ese mundo no existe. Por ahí también escuche que cerrando fuerte los ojos todos lo podemos ver.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Claro que sí

Es una decisión. Voy a dejar de hacer un blog goma, deprimente y con traumas. A partir de hoy vienen las entradas felices y abstraídas de mi persona. Le pongo fichas a la ficción y dejo de volcar mi cerebro en un espacio público (que casi que solo leo yo). Mi blog se llama luces de colores y la onda es que estoy aprendiendo a volar. Había una parte que no había captado. Hoy si. Soy feliz por mi, soy lo mas.
(alguien que me pegue una piña, solo me falta poner fotos de algodones de azúcar rosas)

sábado, 5 de febrero de 2011

Sin ciencia

Son las 3:41 de este hermoso día que está comenzando. Todos los días son hermosos días. Como ya se hizo costumbre, no puedo dejar de pensar. Y tengo que pensar y escribir. Escribir no se porque, para que cualquiera pueda leer, porque nunca escribo solo para mi. Siempre pienso cosas que quiero escribir, siempre pienso cosas que quiero pensar, siempre pienso. 
Estoy segura de que no sirve para nada pensar, así no. 
Alguna vez en mi vida, me creí que yo era muy despreocupada, esa, a la que todo le chupa un huevo. Hoy, pensando, me di cuenta de que era al revés. Dejar que a las cosas se las lleve el viento es un mal síntoma. Síntoma de que todo me importa tanto, de una forma extraña, pero tanto, que cualquier situación me sobrepasa; y termina siendo suprimida por mi cerebro, que no entiende nada. Es super mega archi genial cuando la manera de solucionar es dejar de hacer, puedo asegurar que es 100% efectivo. Si, claro.
Hoy creo que me odio. Pero me odio mas que nada porque no puedo, ni quiero, dejar de ser así. Se que es insoportable, y por demás insano, pero es la única forma que conozco de vivir. Y soy tan pelotudamente optimista y feliz, que pienso, si no hiciera mal todo esto no sería yo, y que es mi manera, ya que ya la vida se va a ir encaminando. Porque es cierto, en algún momento todo me va a salir bien aunque yo no haga nada y tambien va a haber paz mundial. Yo soy así, soy yo y que nadie venga a corregirme, porque empiezo a gritar fuerte; porque me odio pero me amo y al carajo con las cosas que tengo que cambiar.
Lo que sobre todo creo, es que pensar todo esto también estaba de más. Pienso que tengo que dejar de pensar. Pienso que soy bastante gila. Pienso que si hubiera pensado que tenía que pensar de la forma que tenía que pensar hoy no estaría pensando tanto. Me parece completamente pelotudo pensar como pienso yo, y creo que si fuera otra persona odiaría tener que soportarme. Ya no soporto la palabra pensar, porque pensar no es hacer, pensar es pensar; y yo no se como hacer. Tengo que aprender a dedicarme nomas a cosas en las que sea útil pensar; o en todo eso que es inútil pero hace linda la vida, y no la convierte en un padecimiento sin sentido. Generalmente la gente, cuando es normal y no maquina las 24 horas del hermoso día, llega a su casa a las 3:30 y se va a dormir. No entiendo porque yo estoy tan orgullosa de ser anormal. Un día me voy a morir.
El mejor remate es decir que odio a mi conciencia. Es de esas que no son para nada copadas y anda susurrando cosas por lo bajo todo el tiempo. Que esto si, que no deberías, que pensalo mejor, que no seas forra, que todo te sale mal. Si, mi conciencia me dice que todo me sale mal y está asustándome un poco estos días. Un día, voy a pensarlo bien, y yo la voy a matar.
Ese día van a llover caramelos de menta. Que asco la menta.

Punto y coma.


Estoy casi segura de que todas estas cosas eran para seguirlas pensando nomás, pero nada, creo que ya las dije. No quiero usar el blog para esto, pero mi conciencia no me deja abstraerme de mi para escribir. Maldita conciencia. 

jueves, 3 de febrero de 2011

El corazón peludo del brujo

Hoy no tengo mérito por lo que publicaré; mas que el de transcribir tecleando directo desde el libro este cuento, en vez de googlearlo, o algo así. Aunque sea laaargo, y probablemente nadie lo lea, va de regalo para todos ustedes; con comentarios al finalizar el relato (?).

"Érase(*) una vez un joven brujo atractivo, rico y con talento que observó cómo sus amigos se comportaban como idiotas cuando se enamoraban: retozaban como críos, se acicalaban y perdían el apetito y la dignidad. Así pues, decidió no caer nunca en esa debilidad y empleó las artes oscuras para evitarlo.
La familia del brujo, que ignoraba su secreto, se sonreía al verlo tan frío y distante.
- Todo cambiará el día que quede prendado de una doncella - profetizaban.
Pero el joven brujo no quedaba prendado de nadie. Pese a que más de una doncella sentía intriga por su altivo semblante y utilizaba sus en cantos más sutiles para complacerlo, ninguna consiguió cautivar su corazón. El brujo se vanagloriaba de su propia indiferencia y de la sagacidad que la había producido.
Transcurridos los primeros años de la juventud, los amigos del brujo empezaron a casarse y, mas adelante a tener hijos.
«Sus corazones deben estar resecos como cáscaras por culpa de los lloriqueos de esos críos», se burlaba el brujo para sus adentros mientras observaba las payasadas de aquellos jóvenes padres.
Y, una vez más, se felicitaba por la decisión que tomara en su día.
A su debido tiempo, los ancianos padres del brujo fallecieron. Pero éste no lloró su muerte; al contrario, se alegró de ella, porque ahora reinaría solo en el castillo. Había guardado su mayor tesoro en la mazmorra(**) mas recóndita, y así puedo entregarse a una vida de lujo y desahogo, en la que su comodidad era el único objetivo de los numerosos sirvientes que lo rodeaban.
El brujo estaba seguro de que provocaba una inmensa envidia a todos cuantos contemplaban su espléndida y apacible soledad; por eso sintió una ira y disgusto tremendos cuando, un día, oyó a dos de sus lacayos hablando de su amo.
El primer criado expresó la pena que sentía por él, pues pese a toda si riqueza y poder seguía sin tener a nadie que lo amara.
Pero su compañero, riendo con burla, le pregunto por qué creía que un hombre con tanto oro y dueño de tan grandioso castillo no había conseguido un esposa.
Esas palabras asestaron un duro golpe al orgullo del brujo.
Así pues, decidió esposarse de inmediato con una mujer que fuera superior a todas las demás. Tenía que poseer una belleza deslumbrante, para despertar la envidia y el deseo de todo hombre que la contemplara; descender de una linaje mágico, para que sus hijos heredaran dones extraordinarios; y poseer una riqueza como mínimo equiparable a la suya, para así continuar con su cómoda existencia pese el aumento de los gastos domésticos.
El brujo podría haber tardado cincuenta años en encontrar una mujer así, pero resultó que el día después de tomar la decisión de buscarla, una doncella que cumplía todos los requisitos llegó a la región para visitar a unos parientes.
Era una bruja de una habilidad prodigiosa y poseía una gran fortuna en oro. Su belleza era tal que cautivaba el corazón de todos los hombres que la miraban; es decir, de todos los hombres excepto uno: el corazón del brujo que no sentía absolutamente nada. Aun así, ella era el premio que él buscaba, de modo que empezó a cortejarla.
Quienes se percataron de su cambio de actitud se asombraron, y le dijeron a la doncella que había logrado aquello en lo que centenares de mujeres habían fracasado.
La joven también se sentía fascinada y, al mismo tiempo, repelida por las atenciones que le dedicaba el brujo. Jamás había conocido a un hombre tan raro y distante, y percibía la frialdad que yacía bajo la ternura de sus lisonjas. Sin embargo, sus parientes opinaban que esa unión era muy conveniente y, deseosos de fomentarla, aceptaron la invitación del brujo al gran banquete que organizó en honor de la doncella.
La mesa, repleta de plata y oro, fue servida con los mejores vinos y los manjares más deliciosos. Unos trovadores tocaban laúdes con cordaje de seda y cantaban canciones sobre un amor que su amo nunca había sentido. La doncella estaba sentada en un trono junto al brujo, quien, en voz baja, le dedicaba tiernas palabras que había escamoteado a los poetas sin tener la menor idea de su verdadero significado.
la doncella escuchaba desconcertada, y al final replicó:
- Hablas muy bien, brujo, y me encantarían tus halagos si pensara que tienes corazón.
El anfitrión sonrió y le aseguró que no debía preocuparse por eso. Le pidió que lo acompañara. Ambos salieron del salón y él la condujo hasta la mazmorra donde guardaba su mayor tesoro.
Allí. en un cofre encantado de cristal, reposaba el corazón del brujo. Como llevaba mucho tiempo desconectado de los ojos, los oídos y los dedos, nunca lo había estremecido la belleza, una voz cantarina o el tacto de una piel tersa. Al verlo, la doncella se horrorizó, pues el corazón estaba marchito y cubierto de largo pelo negro,
- Pero¿qué has hecho? - se lamentó -. ¡Devuélvelo a su sitio, te lo suplico!
El brujo comprendió que debía complacer a la joven. Así que sacó si varita mágica, abrió el cofre de cristal, se hizo un tajo en el pecho y devolvió el peludo corazón a la vacía cavidad original.
- ¡Ya estás curado y ahora conocerás el amor verdadero! - exclamó la doncella, radiante y lo abrazó.
La caricia de sus suaves y blancos brazos, el susurro de su aliento y la fragancia de su espesa cabellera rubia traspasaron como lanzas el corazón recién despertado del brujo. Pero en la oscuridad del largo exilio a que lo habían condenado se había vuelto extraño, ciego y salvaje, y le surgieron unos apetitos poderosos y perversos.
Los invitados al banquete se habían percatado de la ausencia de su anfitrión y la doncella. Al principio do se preocuparon, pero al pasar las horas empezaron a inquietarse, y a final decidieron ir en su busca.
Recorrieron todo el castillo y encontraron la mazmorra, donde los aguardaba una escena espantosa.
La doncella yacía muerta en el suelo, con el pecho abierto;(***) agachado a su lado estaba el brujo, desquiciado y sosteniendo en una mano un gran corazón rojo, reluciente, liso y ensangrentado. Lamía y acariciaba ese corazón mientras juraba que lo cambiaría por el suyo.
En la otra mano sostenía su varita mágica, con la que intentaba extraerse el corazón marchito y peludo. Pero el corazón peludo era mas fuerte que el brujo, y se negaba a desconectarse de sus sentidos y volver al cofre donde había pasado tanto tiempo encerrado.
Ante las horrorizadas miradas de sus invitados, el brujo dejó la varita y asió una daga de plata. Y tras jurar que nunca se dejaría gobernar por su corazón, se lo sacó del pecho a cuchilladas.
Entonces se quedo un momento arrodillado, triunfante, con un corazón en cada mano, y a continuación se desplomó sobre el cadáver de la doncella y murió."

The Tales of Beedle the Bard. Beedle el Bardo; H. Granger; 
J. K. Rowling; mis dedos tecleantes.
(a esto yo lo llamo problemas jajajja)



Nada, leí este cuento en la playa un día que me comí en una hora todo el librito de Beedle el bardo, y me dije, "mierda, si no hago algo voy a terminar lamiendo un corazón ensangrentado". No se, me sentí como el brujo que no quería a nadie, salvo por el detalle de que si yo me saco el corazón, literalmente, me muero. Quiero aprender a sentir sin agujerearle el pecho a los demás. Y que mi corazón no sea peludo (suena muy desagradable) y manipulador. No quiero nada si lo tengo para mi sola.


(*) En el libro dice "Érase" pero para mi va sin tilde.
(**) Me encanta la palabra mazmorra.
(***) Me encanta este cuentucho en particular porque tiene muchos puntos y comas.
(****) De premio agrego un asterisco que no estaba, tengo problemitas con Harry Potter, y soy feliz por eso (?)