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lunes, 7 de abril de 2014

Te espero temprano

Estoy por despertarme, casi me doy cuenta de que esto no es la vida real, pero podría parecersele un poco. No quiero despertarme, de verdad no quiero. Estoy sentada en la cama de una habitación como la mía. Las paredes son distintas, la cama está en otra parte y la puerta corrediza de vidrio es la misma, pero las cortinas son de otro color. Está la luz apagada, aunque un pedazo de sol viste todo con su brillo. Ahí estoy, no sé si tengo miedo, no sé si estoy nerviosa, no sé si no entiendo que va a pasar. Estoy esperando algo, creo que a alguien. Miro hacia la puerta, lo poco que se ve entre las cortinas semi abiertas. Alguien que se acaba de ir está por volver en cualquier momento. Algo le dije, algo tiene que contestarme, de algo no estoy segura. Un poco sé que estas emociones no son reales, pero no quiero despertarme todavía, no sin resolver el misterio. Quizás tengo idea de a quién espero, lo sé por cómo lo espero. Entonces dejo de pensar, no sé si dentro de mi historia o desde mi costado consciente que hace fuerza por despertarme, y cuando vuelvo a echarle el ojo a la puerta lo veo entrar. Mira sonriendo, se acerca, y se detiene en mis ojos durante lo que para mi son años, sin pestanear. Me pongo nerviosa, algo adentro mío golpea furioso, más que mariposas lo imagino parecido a un granizo de esos que rompen vidrios y asustan a la gente. Miro para otro lado sin dejar de morderme el labio, esta emoción se siente demasiado real como para no serlo. Ahora me está diciendo algo, me habla al oído pero no deja de mirarme, aunque me habla mi no entiendo bien lo que dice. Creo que lo escucho, pero en realidad no retengo ni una palabra porque sigo nerviosa, sorprendida, encantada, ansiosa, tanto que quiero romper platos usándolos como frisbees, algo. ¿Qué me estás queriendo decir? le digo, pero ahora no habla, ya lo dijo todo. Se toma menos de un segundo para volver a mirarme a los ojos, entiendo que quiere acercarse más, pero no le doy tiempo y el beso se lo doy yo. ¿De verdad está pasando? pregunto y sé que no, pero ahí mismo, dentro de esa historia me digo qué sí. Dejá de pensar ahora, eso me digo. La euforia es tal que casi abro los ojos, pero justo a tiempo vuelvo al beso, que dure un ratito más. Ahora que todo es victoria, recuerdo que al principio estaba llorando, un poco antes de sentarme en la cama a esperar. Sigue sin decir nada pero me seca lo que queda de esas lagrimas que quedaron viejas. Nunca me sentí tan a gusto en un momento como este, semejante a lo que detesto por demasiado romántico. No entiendo cómo, cómo experimento así la certeza de que podría quedarme por siempre en esa mirada; que, por cierto, creo que estoy inventando porque casi no la conozco. Tampoco cómo puedo tener tan claro que no está pasando pero a la vez sentir que me quedaría acá para siempre, es que casi siento el roce de sus labios, que también son inventados. Ahora soy yo la que sonríe, y hago algo con la cara; no sé bien, eso que te sale cuando querés a alguien que te está queriendo también.
Un poco más abajo del cuello, tirando al lado izquierdo, siento como una cosa que hace fuerza desde adentro y me cuesta respirar, pero se siente increíble al mismo tiempo. Quiero mover el brazo hacia mi pecho para avisarle que afuera todo está muy bien, pero no me responde, de nuevo recuerdo que en realidad no estoy ahí. Es justo en este momento cuando todo empieza a perder sentido. Estoy a punto de increparle que no es de verdad, que deje de engañarme, que si en realidad hubiera querido decirme que sí su versión existente hubiera hecho algo diferente conmigo. Al mismo tiempo le pido a mi cerebro que aguante un poquito más, me lo pido a mi, no quiero salir de ese lugar; de la luz entrando entre las cortinas, la cama con acolchado bordó, su mano en mi mejilla y los ojos inventados, tan profundos. Pero es inevitable, sé que no es su culpa no ser real; sé que soy yo por querer lo que no existe y pasear sin correa a las esperanzas, la fantasía y todo eso, pero sobre todo la culpa es de la fantasía.
Para cuando quiero darme cuenta ya abrí los ojos, una milésima de segundo, lo suficiente para ver al sol de verdad que se asoma entre las cortinas del que sí es mi cuarto. Vuelvo a cerrarlos rápido pero ya es tarde, mi cuerpo se mueve un poco para avisarme que estoy de vuelta. Los mantengo cerrados buscando su mirada, pero no vuelve. Aunque haga fuerza, aunque intente inventarlo. Ahora solo queda un recuerdo vago de esa sonrisa y las palabras que no le escuché decir.
La próxima vez que vea pasar un avión voy a cruzar los dedos para pedir que mis sueños, sobre todos éste, sean el trailer de lo que tarde o temprano va a suceder. Te espero temprano, mejor.

martes, 11 de febrero de 2014

Tráiganme lejos

Resulta que no te diste cuenta pero de repente tu vida se volvió tu peor pesadilla. Te levantabas a la mañana con 45 quilos de más en cada hombro, te dolía tener que levantarte para salir y hacer las cosas de todos los días. Los horarios no importaban, los lugares no importaban, la gente no importaba. Las caras eran todas iguales, lo mismo las conversaciones. La ropa no te quedaba linda, el pelo nunca peinado, la espalda siempre encorvada. La siesta, la única salida ansiada.
De a poco esa vida te fue arrinconando, te puso contra la pared y te cercó los costados. Te cubríó con un techo negro y te polarizó los ojos para que no vieras el sol. De veras no te diste cuenta, pensaste que ese cuadradito oscuro era lo normal, lo  que existía, que tenías que quedarte ahí.
Sin espacio para moverte, sin peinados que mostrar, sin gente a quién querer mirar a los ojos.
Cuando parecía que te crecían raíces en los pies, saliste. Te fuiste lejos, te fuiste mucho. Viste caras, sentiste el roce de otra piel, escuchaste voces, te sacaste el peso de encima, te levantaste sonriendo, quisiste hacer cosas, muchas. Te vestiste bien, te peinaste un poco, volviste a sonreír, descubriste que no hay paredes ni techo si uno no los deja quedarse.
Después de un tiempo no quedó otra que volver a tu cuadrado, con el interior expandido y el exterior exultante. Ya no hay espacio en tu rincón del mundo. ¿Así se siente sentir que querés quedarte para siempre un lugar? No un lugar físico, bah; sí un lugar real en el que pisás el suelo, pero que es puente para que veas dentro tuyo el cielo. Podés ser increible, ahora querés ser increible. Sin muros, sin cielo raso, sin los ojos tapados. ¿Cómo se vuelve a un lugar en el que nunca quisiste estar? ¿Cómo te olvidás del lugar en el que quisiste volver a vivir? Es difícil pero así, que no se te escape nunca que la clave no está en el aire que respirás, sino en las ideas que cocinás.

martes, 30 de julio de 2013

¿Que qué es querer?

Si por algún motivo me hicieran responder cómo darme cuenta de que quiero a alguien, si nunca quise y digo que no sé querer; diría que no tengo respuesta para tal pregunta, pero sé que estaría mintiendo. Sí sé cómo darme cuenta de que quiero a alguien, aún cuando ese alguien es nadie y lo que quiero es poder quererlo.
La verdadera respuesta diría de mí que quiero a alguien cuando quiero que caminemos por la calle juntos, vayamos al cine, comamos helado, miremos Los Simpson, durmamos la siesta, ordenemos libros en estantes, y nos miremos al espejo. Sabría que quiero a alguien si me muero por su nariz, si no me importa que zapatillas tiene puestas, o si la remera que está usando combina con el pantalón. Si quiero verlo peinado o despeinado, si me gusta cuando se queja, o cuando bosteza, o tiene calor. Si quiero conocer qué cosas lo ponen de mal humor, si se me viene a la mente cuando necesito decirle a alguien que algo me asusta o me da bronca, de seguro sería porque lo quiero. Si quiero saber cuántos abrigos usa en invierno, o averiguar si prefiere el ventilador antes que el aire acondicionado. Si con frecuencia forma parte de mis sueños con los papeles más insólitos y quiero seguir durmiendo para que no se vaya. Cuando quiero conocer las cosas que le gustan o me pregunto cómo será con el resto de las personas. También si busco coincidencias estúpidas entre nosotros. Si me pasa que ver su sonrisa aunque sea en una foto me provoca a mi sonreír, y no puedo evitarlo aunque sea asquerosamente cursi. O cuando puedo proyectar mi imaginación mucho más lejos de lo que habitualmente puedo si es que está en mis pensamientos. Si siento deseos de contarle muchas cosas de las que generalmente no hablo porque me dan vergüenza. Cuando cierro los ojos muy fuerte y tengo ganas de gritar porque una supernova está por explotar en mi pecho. Ahí es cuando me doy cuenta de que estoy frita y digo, aunque diga que no sé querer porque no, si supiera serías la primer opción.
También yo sé que en realidad casi no nos conocemos porque no. Pero, a veces y todavía, me doy cuenta de todo esto y hago como que no sé aunque quiero que me digas, ¿Qué decís vos?

lunes, 12 de noviembre de 2012

Telescopio

Quisiera tener un telescopio
para poder mirarte
y ver en detalle qué pensás
o animarme a preguntarlo
para no intentar adivinar.

Quisiera entender más de tiempos
para no confundir el momento
y no querer viajar cientos
miles de cientos de años luz
en tiempo record universal.

Quisiera saber un poco más
de todo eso de lo que hablás
y no sentir que me falta viaje
para estar como a tu altura
sin llenarme de maquillaje.

Quisiera que todo fuera así
como salido de una película
y saber que es bueno el final
aunque no sepa atar el nudo
el desenlace siempre es real.

Quisiera saber usar el telescopio
para poder mirar tus tiempos
y saber más de tu viaje
pero que el final no nos encuentre
que la película no termine en el peaje.

sábado, 20 de octubre de 2012

Mal sueño

Anoche soñé que estaba de viaje con algunas personas que yo conozco pero no se conocen entre sí. Uno de ellos robaba un auto muy caro que estaba en muy mal estado, y manchaba de pintura plateada a todo el que se acercaba. Con el auto planeábamos volver del viaje, pero andaba como fuera de control, y por eso empezaba a perseguirnos la policía. La persona que lo manejaba no tenía registro, y teníamos que llegar rápido a mi casa para ir a no sé dónde. Yo me la pasaba todo el viaje enojada y gritando desesperadamente. 
Finalmente llegábamos, las puertas de mi casa estaban tapiadas, estaba todo oscuro y medio en ruinas; y nosotros estábamos, de repente, todos vestidos de gala. Yo tenía un vestido largo con brillos plateados pero estaba muy despeinada. Un par de personas se esfumaban en el aire mientras entrábamos a mi casa, y mientras tanto la policía no dejaba de buscarnos. Nos habían seguido todo el viaje, pero a nosotros solo nos importaba estar listos a tiempo para la fiesta. Intentaba ponerme rápido unos aros enormes de diamantes y unos zapatos igual de brillantes, con un taco altísimo, mientras me apuraban para salir a hurtadillas sin que la policía nos viera. Yo peleaba histéricamente, me negaba a entrar de nuevo a ese auto destrozado, porque además de que iba a ensuciarnos a todos de pintura, los policías iban a reconocernos enseguida y así nunca íbamos a llegar. Nadie me hizo caso, y salimos entonces. Sacamos algunos tablones de la puerta y nos mandamos al auto, arrancamos enseguida y como nos vio la policía, intentamos perderlos yendo a una velocidad que todavía me da vértigo. En ese momento sentí una adrenalina espantosa y punzante, una desesperación y la pregunta que me salía era ¿Por qué a mi? ¿por qué todo esto? En ese instante me di cuenta de que era todo un sueño, porque en la vida real nunca había sentido esa angustia tan horrible, no había fiesta a la que llegar, ni vestido, ni aros de diamantes.

Me desperté, encendí el celular, y anoté el sueño en mis notas. Siempre que me despierto a mitad de la noche anoto mis sueños porque quiero recordarlos a la mañana siguiente. Quiero recordarlos a todos porque son cruentamente reales y muchas veces perturbantes. Y todas esas cosas horribles que salen de mi mente tienen que significar algo en la vida real, estoy segura.
En este contexto puede cobrar sentido que yo sueñe también con ser un poco mala. A veces ser transparente, sincera y algo así como triste-compasiva puede ser el peor castigo de una persona. Si a mi me hubieran regalado un poquito de maldad adentro de un salero quizás podría condimentar mi vida de otra manera. Ser tan obvia y siempre tolerante, comprender y aceptar, querer tender una mano y que mis únicos conflictos con los demás surjan cuando me equivoco "sin querer", por favor, eso si que es aburrido. ¿Será por eso que en mis sueños pasan todas las cosas espantosas que en la realidad no existen? Si pudiera contar cada uno de mis sueños y elegir una partecita de cada uno para vivir mi vida sería más bien un despropósito.

Quiero dejar de escribir sobre mi como si yo fuera el centro del mundo. Para eso primero necesito dejar de soñar con ser muy mala, porque la clave de correrme del medio es ser un poco más buena conmigo. Soy el único lugar en el que dejo ser a la maldad. Y en realidad lo que quiero es que mi vida sea un despropósito.

lunes, 9 de enero de 2012

Despiértenme

Hace un par de meses tengo un sueño recurrente que me hace despertar de mal humor y sintiendo lástima por mi.
Todo empieza cuando le digo a mis viejos que me voy en auto, me preguntan si podré manejarlo y les digo que sí, que ya sé manejar, y que si llegué hasta ahí en auto puedo volver a subir, sé manejar. Estoy vestida como de fiesta, es de noche, el auto es negro, enciendo las luces pero no iluminan nada la calle.
Cuando pongo en marcha el auto todo comienza a ir muy rápido. Apenas piso el acelerador y el auto avanza a una desmedida velocidad. Los pedales se vuelven un adorno, porque van y vuelven del fondo a su lugar sin modificar en nada el ritmo del viaje.
Empiezo a desesperarme, tengo una habilidad particular para esquivar a todos los autos, pero hay muchas curvas y no sé por cuanto tiempo más voy a poder mantener la cordura. Los faroles a los costados de la autopista - o lo que sea - no alumbran demasiado y yo veo algo borroso.
Me encantaría que alguien me ayudara, pero solo pienso en llegar a un destino - que no se cuál es -, sin necesidad de que nadie se entere de mi incidente, porque yo sé manejar, yo sé.
Entonces pienso que no puede ser cierto, que nunca manejé tan mal y estoy tomando un camino muy extraño. Se larga a llover. La lluvia y mi falta de anteojos me hacen ver a las luces como estrellas, hay cientos de ellas. Vienen muchos autos de frente y voy tan rápido que no puedo mantenerme en mi carril. Siento que estoy jugando al Daytona, como cuando eso entretenía mis noches de verano, pero no es un juego, es la vida real.
Finalmente llego a destino. Llego tarde, mojada por la lluvia -porque, además, tenía la ventanilla abierta y no podía sacar mi brazo del volante para cerrarla-, estaciono el auto a la perfección, en un espacio muy acotado. Los pedales volvieron a funcionar. Todos llegaron antes que yo y están más lindos. De todas formas nadie se entera de lo que me pasó. Solo recuerdo, de nuevo, la imagen de mis viejos que me reciben y me dicen algo así como que siempre todo a las corridas, y que llego tarde de nuevo.
Algunas veces, antes de despertarme, lo último que pienso en el sueño es que más tarde quiero contarte a vos, y nada más que a vos, todo lo que me pasó.

No quiero siquiera pensar en interpretar ese sueño. No quiero soñarlo más. Quiero que salgas de él, digo, que salgas de todo. Váyanse los dos.

viernes, 6 de enero de 2012

Mi mundo

Una vez caminamos una cuadra de la mano. Una sola, la única en toda una historia que no quiere ser una historia. Seguro vos ni te acordás de eso, digo, de nada. Yo sí recuerdo que en ese entonces no significó nada para mi, o al menos eso creía, porque no sabía que iba a pasar después.
Nunca pensé que casi a un año iba a recordar así, de la nada, ese detalle insignificante mientras intento convencerme de que ya no me importa. Y de un momento a otro pienso que quiero de nuevo tu mano. La quiero para sentir que vos también querés mi mano, para sentir que no todas mis palabras caen al vacío. De verdad, no necesito demasiado, tu mano, una mirada, no mucho más.
Voy a quedarme quieta, inmóvil, un instante, y voy a pensar que el mundo también se quedó quieto. Que el tiempo se quedó corriendo solo, y que yo salgo a buscarte. Y que estás ahí, inmóvil también, y me recibís, porque de verdad estás, porque nunca estuviste tanto como en esa cuadra, aunque no hubiera sido nada verdaderamente especial. Mi mano tenía tu mano, tu mano tenía mi mundo aunque ninguno de los dos lo supiera, pero lo tuvo solo una cuadra.

lunes, 24 de octubre de 2011

Todos los días

Hoy
se
me
dio
por
extrañar
cosas
que
nunca
tuve.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Sueño deliberado

Cielo, gente que vuela, vos. Esfumarse, tu caída. El encuentro.

sábado, 8 de octubre de 2011

Sin dormir;

Sueño con ser tu deseo prohibido, ese que no te animás a mencionar, y ni de lejos pensás en conquistar.
Imagino que no decís nada pero que en ocasiones pensás en mi, en lo bien que podrías pasarla, y lo que perdés eligiendo dejarme atrás.
Sueño que en realidad no sueño y que todo eso pasa de verdad; que tu secreto deja de ser secreto, y me lo venís a confesar. Ahora tu secreto es nuestro secreto, y empezamos a portarnos mal.
Sueño que te vuelvo loco pero, no te preocupes, ya tengo claro que ningún sueño es de verdad. Se que no pensás ni perdés nada, y al final de todo, eso tampoco está tan mal.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

-

La vista nublada. El sol quemando las ideas. La música revelando verdades horribles. Hay formas diferentes de vivir que no conocía y que no me gustan para nada, era cierto lo que me decías esa vez. Necesito que alguien me despierte.

lunes, 15 de agosto de 2011

Super ello

Una vez en un posteo de fotolog escribí lo siguiente: "Me agrada tanto el ello, que estoy considerando la posibilidad de ser un poco mas yo." Recién lo leía, porque me gusta volver a mirar cosas viejas, acordarme que pensaba, que decía, que me pasaba; volver a esas emociones. Poco sano, diría yo.
Fue muy bueno notar que desde hace ya tiempo pensaba esto. Esto del ello y el ser yo.
Hoy, quizás, mi super yo me está haciendo pensar de forma mas decente. Hoy, quizás, mi ello está más a la luz que nunca, despierto como nunca ha estado. Hoy, quizás, solo quizás; soy yo.*
De todas formas odio al ello y al super yo. También odio al que convirtió en conceptos estas cosas de la mente que es mejor no clasificar. Prefiero toda la vida solo ser.
Hola Sr. Freud.


______________
*Para comprender esta entrada es bueno conocer primero conceptos básicos del psicoanálisis de Freud (?)

domingo, 17 de julio de 2011

IM PO SI BI LI DA DES

Alicia: - A veces puedo ser capaz de pensar en seis imposibilidades antes de empezar el día. Seis imposibilidades... enuméralas, Alicia. Uno, hay una poción que puede encogerte. Dos, existe un pastel que te hace crecer. Tres, los Animales hablan. Cuatro, los gatos desaparecen. Cinco, hay un país de las maravillas. Seis, yo destruiré al Jabberwocky.

Alicia, cuando fue al país de las maravillas (uno de mis lugares favoritos) descubrió que había seis imposibilidades, que en realidad no eran imposibilidades.
Yo tengo una séptima, que no les voy a contar. 
Quiero destruir al Jabberwocky, también.

domingo, 5 de junio de 2011

Dos pesos con cincuenta

Es que vale mas que la vida me sonría.
Aunque todavía prefiera que me sonrías vos.
Y una plaza llena de libros.
Y que me veas, y verte.


(y había dicho que la uni-temática del blog iba a cambiar, estoy arruinada)

martes, 3 de mayo de 2011

Dormir

Anoche, antes de dormir me dieron ganas de llorar. Hoy me desperté y en mis sueños lloraba. No sabía por qué había sido, hasta que me di cuenta que aparte estar muy dormida, estaba pensando en vos. No se si quiero dormir para volver a verte o no dormir nunca mas para no llorar.

¿Soné triste?

sábado, 19 de febrero de 2011

Otoño

De repente su mente se trasladó a otro lado, ahí no era febrero. Tenía una bufanda pero no hacía frío. No había sol y las hojas pintaban todo con matices de marrón. Hacía un par de días que lo había pensado. Otoño era una de las palabras mas tristes que conocía. No es que sonara mal, es que algo le faltaba. Tal vez podía ser el significado. En realidad no sabía qué quería decir. Cambiaba el clima y las hojas se caían, se morían; nada mas que eso. Tampoco entendía a la gente que prefería el invierno, lo único que le gustaba de él era que juntara dos i en una sola palabra. De última, en invierno hacía frío pero legalmente. De julio a septiembre todos estábamos abrigados, acostumbrados a estar mas lejos de rozarnos la piel.
Pero no, algo del otoño no le cerraba. Sin previo aviso se desplomaba todo. Adiós al clima despreocupado, a clima soleado, al clima tranquilo, al clima de mejor juntos, al clima de todo. Por ahí era eso. El otoño venía solo, sin que nadie lo invite, sin invitar a nadie. Venía, dejaba a las hojas caer, marchitarse; al verano terminar, lo dejaba en el olvido. Venía y le faltaban letras que lo hicieran mas agradable; una a, una e, una i.
Claro, una i de verdad. Algo de la ñ hacía que dudara de la integridad del otoño. La ñ era especial, la ñ seguro se creía especial, y el otoño muy diferente. es que el otoño tenía una especialidad, hacer que las cosas cumplieran su ciclo, y tenía una ñ también.
La ñ era lo que menos le gustaba del otoño. Es que no era mas que una mentira. Sonaba como la i, pero tal i no existía, ¿eso era lo que la hacía especial? Creía que estaba acompañada, pero no; la ñ estaba sola y creyéndose especial.
Cada idea sumaba más a la teoría de que otoño era una palabra muy triste. Y cuando estaba triste, las cosas le parecían mas tristes; pero sabía que lo que sentía por el otoño nada tenía que ver con ese tipo de tristeza. Era un sensación particular, diferente, esa que se te contagia pero no es tuya. La que te viene cuando en tu mente repetís muchas veces palabras tristes.
Decidido, otoño era la cuarta palabra mas triste, después de angustia, lágrima y tormenta. La ñ, bueno, estaba muy sola, ciega y lejos de encontrarse con la o del final del otoño. Las hojas cayendo y las nubes tapando la luz del sol completaban el argumento. No tenía nada que ver el clima en realidad, el problema era  más bien la palabra. El problema era sentir otoño.
Abrió un solo ojo y tuvo que cerrarlo de nuevo por el reflejo del sol de febrero. Pero muy en el fondo sabía que la ñ era la mayúscula de su otoño.

sábado, 12 de febrero de 2011

Otromundo

Dicen que hay un universo paralelo, en el que hay un mundo parecido al nuestro, paralelo, diferente. Un mundo en el que el cielo es de colores, el agua no moja y el suelo es de tiza amarilla.
Dicen que en ese mundo las personas brillan en la oscuridad. Que la oscuridad no es negra sino más bien violeta, porque no se apagan todos los colores cuando se apaga la luz. Además, las personas no miran televisión. No existe la televisión, todos se divierten contando los colores del cielo.
Dicen que las nubes no fabrican lluvia, solo tapan el sol cuando la tierra lo necesita. La tierra es de tiza amarilla para que cuando se apagan las luces y todo se vuelve violeta las personas brillen y escriban en la oscuridad un poco de los colores que cuentan en el cielo.
Dicen que la gente del mundito es como nosotros, brilla, no mira la tele, pero es casi igual. La única diferencia es que viven felices. Ojo, tienen cosas por las que preocuparse, la tiza ensucia un montón; pero les gusta ser felices, son felices, todos son felices, y ya.
Dicen que ese mundo no existe. Por ahí también escuche que cerrando fuerte los ojos todos lo podemos ver.

martes, 11 de enero de 2011

YO, vos y

Soy yo.
Si, soy yo.
Siempre fui yo.
No se si soy mas yo,
pero soy yo.
Al fin soy yo.

¿Por qué antes no, y ahora si soy yo?

martes, 4 de enero de 2011

Delirios dormidos de grandeza

Anoche soñé que yo publicaba un libro. No se muy bien como era, pero tenía algunos dibujos. Por las hojas del medio, lo dibujaba a Liniers, estaba dibujado como persona. Yo recordaba que mas que nada, el se dibujaba conejo y, mágicamente, el dibujo cambiaba solo y se convertía en el de un Liniers-conejo.
Yo estaba en una librería gritando que ese era mi libro, y pensaba que por fin le había cerrado la boca a todo el mundo, porque mi libro estaba en las librerías, y ahora le podía decir a Liniers que aparecía en el libro, era un excusa útil para hablarle.
Al flaco le caía re bien aparecer, era una especie de homenaje, y aparecía en la librería y me re agradecía, yo era grosa. Había publicado un libro. Había hecho lo que quería, me había salido bien, sin hacer caso a nada que hubieran dicho los demás, mis actitudes idiotas habían llegado a buen puerto, y Liniers creía que yo era copada. Digo, literalmente pensaba todo eso en el sueño. Cuando sueño cosas así me doy miedo.
Después soñé que en el baño de casa una amiga me contaba que no iba a ir las dos semanas a nuevstras vacaciones en Mar del Plata, porque se iba a Gesell con otra gente, y cuando yo le decía que había estado mal en no avisarnos antes me daba la razón, porque obvio que to tenía razón y me pedía perdón.

Odio cuando los sueños traen de mi subconsciente mis problemas. No me gusta, loco, si la mina se va la segunda semana a Gesell, ¡todo bien! que se vaya. Y no, Liniers no piensa que soy grosa, no escribí, ni saque un libro. No se dibujar. No voy a hacerle un homenaje a Liniers. No me gusta ser una fanática pelotuda, y mis actitudes idiotas no me llevan a buen puerto, decididamente no.
Igual hoy me desperté de re buen humor, para eso sirven los días malos. Hacen mejores los siguientes. Me gusta soñar y acordarme a la mañana que soñé. Creo que es estúpidamente genial conocerme mas por lo que sueño. Me sacaron sangre y no me desmaye, creo que hoy compensé haberme desmayado dos veces en pocos minutos la última vez. Subí un nivel, es como si me hubiera comido un honguito fosforescente. Me falta ser plomera como Mario (?), y que el día no esté nublado.

sábado, 6 de noviembre de 2010