martes, 28 de junio de 2011
Mentira (bis)
Todo lo que digo todo el tiempo es mentira. Mas mentira que cuando mentía en diciembre. Y esas mentiras no eran nada [Click aquí para verme mentir (solo un poco) en diciembre]. ¡DICIEMBRE! Todo es una mentira. Chau.
lunes, 20 de junio de 2011
Subeybaja
Cosas malas de la vida que, de un momento a otro, se convierten en buenas. Cosas que parecen buenas y en el fondo son muy malas.
No tengo idea de como funciona todo, pero me encanta despertarme todas las mañanas.
Cuando Estelares canta "Lejos de estar salvado me siento ciertamente atornillado", yo pienso - Ya casi no más. - ☼
No tengo idea de como funciona todo, pero me encanta despertarme todas las mañanas.
Cuando Estelares canta "Lejos de estar salvado me siento ciertamente atornillado", yo pienso - Ya casi no más. - ☼
lunes, 13 de junio de 2011
Me olvido, me olvido
Ultimamente estuve pensando cosas muy lindas para escribir. Parece que solo estoy loca y como para que se preocupen por mi. Pero, de verdad, estuve pensando miles de cosas para escribir. Estar ocupada pero en silencio me hace pensar mucho, y pensar bastante bien, con mucho tiempo para pensar. Aunque no haga nada de lo que pienso, y me olvide de todo lo que quiero escribir.
Quiero escribir cosas sobre la felicidad, sobre la vida, sobre todo lo que siento cada día cuando me levanto; bueno... un rato después de levantarme, cuando termino de hacer el duelo por dejar la cama. Escribir sobre lo bien que me salen algunas cosas, aunque haga mal tantas otras. De como todas las mañanas llega un colectivo segundos después de haber perdido otro. De como tengo tiempo después de trabajar para despejar mi mente antes de la facultad, de lo bueno de comprarle regalos a mis hermanas ahora que puedo, de lo poco que estudio cosa que me hace muy feliz (?), de lo que me gusta caminar por la vereda del sol cuando hace frío, de la música, de las felicidades efímeras pero que suman a las ganas de vivir.
Cosas geniales, que combinan con este blog mucho mejor que los ataques de histeria provocados por infelices que creen que saben mucho pero no entienden nada y nunca aprendieron cual era el sentido de estar vivo. (Ese que no es nada mas, ni nada menos, que vivir. ¡Si! Posta, era vivir. ¿No lo sabías?)
En la otra entrada, esa en la que me comentaron "es preocupante", yo estaba diciendo que tenia ganas de poder experimentar todo eso que escribía, pero que en realidad no me salía para nada; ni odiar, ni querer golpear, ni hacer un corte, ni odiar la vida, ni llorar infelizmente.
Hoy me alegro de no poder ser así, si cada tanto me vuelvo un poco loca y exploto, supongo que es bastante sano, recalcular y levantarme sonriendo al día siguiente. Sufrir pero sabiendo que por algo pasa lo que sea, que los tiempos no son siempre como yo quiero, que si algo que no sirve para nada y me sale mal, en realidad me conviene perder; que ya voy a sonreir el doble que hoy cuando, aparte de levantarme sonriendo, sume mas cosas de las que me sacan sonrisas en vez de darme ganas de llorar.
Símbolos de la paz, solcitos brillando y dando calor, corazones, luces de colores, patitas de pollo para todos.
¡Sonrían!
Quiero escribir cosas sobre la felicidad, sobre la vida, sobre todo lo que siento cada día cuando me levanto; bueno... un rato después de levantarme, cuando termino de hacer el duelo por dejar la cama. Escribir sobre lo bien que me salen algunas cosas, aunque haga mal tantas otras. De como todas las mañanas llega un colectivo segundos después de haber perdido otro. De como tengo tiempo después de trabajar para despejar mi mente antes de la facultad, de lo bueno de comprarle regalos a mis hermanas ahora que puedo, de lo poco que estudio cosa que me hace muy feliz (?), de lo que me gusta caminar por la vereda del sol cuando hace frío, de la música, de las felicidades efímeras pero que suman a las ganas de vivir.
Cosas geniales, que combinan con este blog mucho mejor que los ataques de histeria provocados por infelices que creen que saben mucho pero no entienden nada y nunca aprendieron cual era el sentido de estar vivo. (Ese que no es nada mas, ni nada menos, que vivir. ¡Si! Posta, era vivir. ¿No lo sabías?)
En la otra entrada, esa en la que me comentaron "es preocupante", yo estaba diciendo que tenia ganas de poder experimentar todo eso que escribía, pero que en realidad no me salía para nada; ni odiar, ni querer golpear, ni hacer un corte, ni odiar la vida, ni llorar infelizmente.
Hoy me alegro de no poder ser así, si cada tanto me vuelvo un poco loca y exploto, supongo que es bastante sano, recalcular y levantarme sonriendo al día siguiente. Sufrir pero sabiendo que por algo pasa lo que sea, que los tiempos no son siempre como yo quiero, que si algo que no sirve para nada y me sale mal, en realidad me conviene perder; que ya voy a sonreir el doble que hoy cuando, aparte de levantarme sonriendo, sume mas cosas de las que me sacan sonrisas en vez de darme ganas de llorar.
Símbolos de la paz, solcitos brillando y dando calor, corazones, luces de colores, patitas de pollo para todos.
¡Sonrían!
sábado, 11 de junio de 2011
Jugo exprimido
Quiero buscarte, encontrarte en donde sea, para cagarte a trompadas y pedirte que te hagas cargo de como estoy hoy. Golpearte mucho para que entiendas lo que me pasa. Decirte que sos idiota, muy idiota, muy egoísta y muy cagón, sobre todo cagón.
Que no te olvides de mi, todos siempre se olvidan de mi. Decime que no te importa, decimelo.
Quiero gritar tan fuerte que de solo pensarlo ya me duele la garganta; y me molesta demasiado saber que la vida es mas que momentos que van uno atrás de otro. Quiero patear paredes, revolear cosas y romper muchas otras, romperte la cara. Quiero saber que se siente tener pocas ganas de vivir, odiar todo. Quiero poder gritar y ser infeliz sin pensar que no está bueno. Quiero lamentarme por todo lo que me sale mal y no me gusta. Quiero dejar de quedar como una estúpida y que valores lo que digo. Quiero convencerme de que no servís para nada, de que sos un pelotudo, infeliz, enfermo y sin vida que no puede dejar de mirarse el ombligo. Y ponerme muy mal, tan mal que voy a terminar odiándote hasta el fin de los días y voy a llorar y a ser muy infeliz, porque decido serlo y dejar de sonreirle a todo.
Pero peor que pensar que todos se olvidan de mi, o que no les importa, es que ni siquiera se dan cuenta de mi. Que me pasa... a casi nadie se lo muestro. Y si con vos me muestro, ¿que carajo te importa no? ¿Que carajo te importa? No te importa nada y a mi me da mucha vergüenza. Entonces, solo me dan ganas de gritar que si tantas ganas de dormir tenés, podés dormir toda la vida porque si no querés a nadie tampoco te van a querer, a menos que exista alguien vea luces de colores en todos lados (como yo que soy medio boluda), aunque no haya ninguna, ni una sola.
Ojala pudiera sentir de verdad un poco mas que un rato todo lo que acabo de escribir. No estaría volviéndome tan loca. No estoy preparada para estas cosas, no estoy preparada para nada. Hoy odio ser feliz.
Que no te olvides de mi, todos siempre se olvidan de mi. Decime que no te importa, decimelo.
Quiero gritar tan fuerte que de solo pensarlo ya me duele la garganta; y me molesta demasiado saber que la vida es mas que momentos que van uno atrás de otro. Quiero patear paredes, revolear cosas y romper muchas otras, romperte la cara. Quiero saber que se siente tener pocas ganas de vivir, odiar todo. Quiero poder gritar y ser infeliz sin pensar que no está bueno. Quiero lamentarme por todo lo que me sale mal y no me gusta. Quiero dejar de quedar como una estúpida y que valores lo que digo. Quiero convencerme de que no servís para nada, de que sos un pelotudo, infeliz, enfermo y sin vida que no puede dejar de mirarse el ombligo. Y ponerme muy mal, tan mal que voy a terminar odiándote hasta el fin de los días y voy a llorar y a ser muy infeliz, porque decido serlo y dejar de sonreirle a todo.
Pero peor que pensar que todos se olvidan de mi, o que no les importa, es que ni siquiera se dan cuenta de mi. Que me pasa... a casi nadie se lo muestro. Y si con vos me muestro, ¿que carajo te importa no? ¿Que carajo te importa? No te importa nada y a mi me da mucha vergüenza. Entonces, solo me dan ganas de gritar que si tantas ganas de dormir tenés, podés dormir toda la vida porque si no querés a nadie tampoco te van a querer, a menos que exista alguien vea luces de colores en todos lados (como yo que soy medio boluda), aunque no haya ninguna, ni una sola.
Ojala pudiera sentir de verdad un poco mas que un rato todo lo que acabo de escribir. No estaría volviéndome tan loca. No estoy preparada para estas cosas, no estoy preparada para nada. Hoy odio ser feliz.
domingo, 5 de junio de 2011
Dos pesos con cincuenta
Es que vale mas que la vida me sonría.
Aunque todavía prefiera que me sonrías vos.
Y una plaza llena de libros.
Y que me veas, y verte.
(y había dicho que la uni-temática del blog iba a cambiar, estoy arruinada)
Aunque todavía prefiera que me sonrías vos.
Y una plaza llena de libros.
Y que me veas, y verte.
(y había dicho que la uni-temática del blog iba a cambiar, estoy arruinada)
sábado, 21 de mayo de 2011
Abrir
Sí, nos vemos, si vuelvo; si vivo. Vas a volver, dije yo, vas a volver y nos vamos a ver. Vamos a salir, quiero que salgamos. ¿Cómo iba a saber que nunca ibas a volver? Van a hacer como dos meses desde que volviste, desde que te fuiste; desde que estás pero no estás. Desde que yo quiero que vuelvas, desde que se que no vas a volver. No tengo idea de porqué te creí ni de porqué no te creí. Porque sin decirme nada estabas diciéndome todo, porque sabía que no había nada más que la nada que había.
Borro todos tus rastros para acordarme siempre de que ya los borré. Te elimino de todos mis espacios, de los espacios de mi mente, porque no quiero saber nada; porque quiero poder espiarte y que no digas nada y me digas de todo, sin decirme nada. Porque no me interesa que me intereses ni dejes de interesarme. Porque me interesan más muchas otras cosas, y muchas menos después de vos.
Borro todos tus rastros para acordarme siempre de que ya los borré. Te elimino de todos mis espacios, de los espacios de mi mente, porque no quiero saber nada; porque quiero poder espiarte y que no digas nada y me digas de todo, sin decirme nada. Porque no me interesa que me intereses ni dejes de interesarme. Porque me interesan más muchas otras cosas, y muchas menos después de vos.
Todo se dio vuelta, ahora todo está en su lugar, ahora quiero dar más vueltas; ahora que estoy curada, ahora que estoy enferma de vos, ahora es, y nada, eso. Después volvió a ser antes, antes tiene un después, después no quiero más nada y quiero todo ahora ya; pero no te tengo, y mejor que no te tengo. Quería que vuelvas siempre.
No estás, no volviste, volví yo, pero ya te habías ido. O tal vez nunca estabas.
sábado, 14 de mayo de 2011
Diecisiete
¿Mágia? ¿Puede alguien de verdad decir que va a ser de tu destino con el toque de un tronquito de madera? Había escuchado muchas pavadas, pero esa superaba cualquier otra. Era una cosa de cuentos, nadie podía decidir nada por nadie y todas esas historias mágicas eran mentiras inventadas, nada mas.
Eso creía hasta que un día le paso lo que pasó. Estaba por salir de su casa a las 10:03, como todos los días, para ir a trabajar y escuchó que un florero se caía al piso. Lo primero que pensó era que si se volvía para juntarlo iba a llegar tarde a la oficina, pero no duró mucho ese pensamiento porque apenas miró para atrás vio a un hombrecito de un aproximado metro y medio sonriendo.
No podía ser cierto, ¿Que hacía un hombre extraño y petiso en su casa, y sonriendole? ¿Porque no gritaba, ni salía corriendo y llamaba a la policía? Algo le hacía confiar en que no era nada malo lo que estaba por pasar, aunque no estaba del todo en lo cierto.
El hombrecito estaba vestido de una manera muy extraña, los colores de su ropa no combinaban, pero le quedaban bien. Chaleco amarillo sobre una camisa anaranjada con rayitas rosas y un pantalón con rombos verdes y violetas. No podía jurarlo, pero parecía que brillaba, y sus pies estaban unos milímetros por encima del suelo, en el aire.
El hombre le explicó que en realidad ella no debía verlo, pero la caída del florero había arruinado el momento en el que él llegaba de incognito. Venía con la misión de definir con un hechizo su destino ese día. Había cometido el grave error de hacerse ver, y como si fuera poco le había contado porque se había presentado. La ley dejaba bien en claro que una vez que un funcionario del destino era visto, debía conceder al destinado el derecho de escuchar cual iba a ser el suyo.
Entonces ella, aunque no creía del todo lo que estaba pasando, lo escuchó. El hombrecito dijo nada más y nada menos: "Como estás escuchándome, solo voy a decir esto y sin nada de poesía. Vas a encontrar al amor de tu vida un diecisiete. El resto lo decidís vos. Au revoir!". Y apenas terminó de despedirse se esfumó en el aire.
El reloj todavía marcaba las 10:03. ¿Que acababa de pasar? No estaba muy segura de si lo que había vivido había sido real. La mejor decisión era olvidarlo y seguir con su vida.
Olvidarlo, era imposible. No creía que la magia existiera, ni que alguien pudiera manejar el destino de nadie más. Cada diecisiete caminaba por la calle mirando con mayor atención. Y ni hablar de cuando tenía que arreglar para salir con algún chico, "¿el diecisiete podés?" era la frase que se escapaba de su boca, sin que ella quisiera decirla.
En su mente se convencía de que nada extraño había pasado y que eso de ser recurrente en el diecisiete era una casualidad. Iba a volverse loca. De todas maneras, cada vez que había conseguido acordar encuentros para ese día alguna circunstancia hacía que no pudieran concretarse, o en el caso de que si ocurrieran, terminaban mal.
Tiempo después, cuando ya no pensaba en el extraño encuentro con el hombre de ropa colorida que brillaba, ni buscaba cruzar miradas con desconocidos; un día como cualquier otro, se levanto y salió de su casa 10:03. En el subte se encontró con un compañero de trabajo al que siempre veía por los pasillos. Nada raro, ¡que casualidad! pensó.
Hacía el mediodía, llamó al ascensor para salir a comprar el almuerzo. Él no solo entró detrás suyo sino que fue a comprar su comida al mismo lugar. Había decidido terminantemente que no iba a creer en fantasías, esas cosas del destino y los encuentros mágicos; así que no le llamaba la atención volverlo a ver, era normal, trabajaban juntos. Cuando salió al final del día lo encontró en la puerta, se hizo la distraída, porque no estaba segura de si él estaba esperándola. En el momento que la invitó a ir a tomar algo, hablando de que el destino los había cruzado otra vez, ella recordó que justo ese viernes no tenía nada que hacer y aceptó.
Hacía el mediodía, llamó al ascensor para salir a comprar el almuerzo. Él no solo entró detrás suyo sino que fue a comprar su comida al mismo lugar. Había decidido terminantemente que no iba a creer en fantasías, esas cosas del destino y los encuentros mágicos; así que no le llamaba la atención volverlo a ver, era normal, trabajaban juntos. Cuando salió al final del día lo encontró en la puerta, se hizo la distraída, porque no estaba segura de si él estaba esperándola. En el momento que la invitó a ir a tomar algo, hablando de que el destino los había cruzado otra vez, ella recordó que justo ese viernes no tenía nada que hacer y aceptó.
Aunque no estaba de acuerdo con eso del destino cruzándolos no se lo dijo y se limito a decir que si. Llegaron a un bar que estaba a unas cuadras, entraron y pidieron algo para tomar. Mientras hablaban de cosas irrelevantes, ella se preguntaba por qué había respondido con un "si" a la invitación.
Entonces algo se encendido en su mente como por arte de magia y no pudo callarse,"¡HOY ES DIECISIETE!" dijo en voz muy alta; tanto que algunas personas de otras mesas se giraron para ver quien había gritado. En un par de segundos mil cosas pasaron por su cabeza, el hombrecito, todas las veces que había intentado hacer encajar situaciones en los diecisiete que ya habían pasado, las casualidades, el destino, todo tenía sentido. ¿Se había vuelto loca? Era diecisiete de marzo, era él, tenía que ser él. ¿Cómo saberlo? ¿Cómo confiar en lo que le había dicho un hombre extraño que flotaba sobre los pedazos de un florero roto? De repente volvió a la realidad. Él la miraba del otro lado de la mesa con su vaso casi vacío, confundido pero divertido al mismo tiempo. Tenía que ser. Y cuando lo vio sonreírle estuvo segura de que ese diecisiete, era el diecisiete.
En algún recóndito lugar del universo un hombrecito con ropa de colores festejaba porque sabía que, aunque había roto un florero, se acababa de completar su misión.
martes, 10 de mayo de 2011
La verdad
Era cierto que los besos no tenían fecha de vencimiento.
Compré demasiados y no se como darles uso ahora, porque no son universales.
Es obvio que nada de lo que escribo es ficción ¿no?
Maldición, ¿en qué momento me volví tan crédula?
¿Cuando empecé a tener tantas cosas que decirle a nadie, que tuve que empezar escribir en papeles borradores mis pensamientos más pensados para plasmarlos en la nada internetistica?
Nunca me sentí tan normal como ahora, y resulta que es lo que menos me favorece al final.
Anestesia o nuevas sensaciones a la cuenta de diez! (fui buena en no decir tres nada más)
Compré demasiados y no se como darles uso ahora, porque no son universales.
Es obvio que nada de lo que escribo es ficción ¿no?
Maldición, ¿en qué momento me volví tan crédula?
¿Cuando empecé a tener tantas cosas que decirle a nadie, que tuve que empezar escribir en papeles borradores mis pensamientos más pensados para plasmarlos en la nada internetistica?
Nunca me sentí tan normal como ahora, y resulta que es lo que menos me favorece al final.
Anestesia o nuevas sensaciones a la cuenta de diez! (fui buena en no decir tres nada más)
miércoles, 4 de mayo de 2011
Cronológicamente
Pensé.
Acepté.
Sonreí.
Pensé.
Me cansé.
Lloré.
Grité.
Tiré cosas por el aire.
Dormí.
Soñé.
Me cansé mas.
Espié.
Escribí.
Pensé.
Insulté.
Volví a gritar.
Me canse de cansarme.
Quiero dormir otra vez.
Cualquier cosa menos estudiar.
Porque no quiero (no puedo) pensar en nada más.
__________________________________________________
Nota al pié: si lees esto y no te sentís responsable de causar mis emociones, no hagas ningún comentario acerca de ellas. Se agradece. :)
Acepté.
Sonreí.
Pensé.
Me cansé.
Lloré.
Grité.
Tiré cosas por el aire.
Dormí.
Soñé.
Me cansé mas.
Espié.
Escribí.
Pensé.
Insulté.
Volví a gritar.
Me canse de cansarme.
Quiero dormir otra vez.
Cualquier cosa menos estudiar.
Porque no quiero (no puedo) pensar en nada más.
__________________________________________________
Nota al pié: si lees esto y no te sentís responsable de causar mis emociones, no hagas ningún comentario acerca de ellas. Se agradece. :)
martes, 3 de mayo de 2011
Dormir
Anoche, antes de dormir me dieron ganas de llorar. Hoy me desperté y en mis sueños lloraba. No sabía por qué había sido, hasta que me di cuenta que aparte estar muy dormida, estaba pensando en vos. No se si quiero dormir para volver a verte o no dormir nunca mas para no llorar.
¿Soné triste?
¿Soné triste?
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