miércoles, 9 de febrero de 2011

Claro que sí

Es una decisión. Voy a dejar de hacer un blog goma, deprimente y con traumas. A partir de hoy vienen las entradas felices y abstraídas de mi persona. Le pongo fichas a la ficción y dejo de volcar mi cerebro en un espacio público (que casi que solo leo yo). Mi blog se llama luces de colores y la onda es que estoy aprendiendo a volar. Había una parte que no había captado. Hoy si. Soy feliz por mi, soy lo mas.
(alguien que me pegue una piña, solo me falta poner fotos de algodones de azúcar rosas)

sábado, 5 de febrero de 2011

Sin ciencia

Son las 3:41 de este hermoso día que está comenzando. Todos los días son hermosos días. Como ya se hizo costumbre, no puedo dejar de pensar. Y tengo que pensar y escribir. Escribir no se porque, para que cualquiera pueda leer, porque nunca escribo solo para mi. Siempre pienso cosas que quiero escribir, siempre pienso cosas que quiero pensar, siempre pienso. 
Estoy segura de que no sirve para nada pensar, así no. 
Alguna vez en mi vida, me creí que yo era muy despreocupada, esa, a la que todo le chupa un huevo. Hoy, pensando, me di cuenta de que era al revés. Dejar que a las cosas se las lleve el viento es un mal síntoma. Síntoma de que todo me importa tanto, de una forma extraña, pero tanto, que cualquier situación me sobrepasa; y termina siendo suprimida por mi cerebro, que no entiende nada. Es super mega archi genial cuando la manera de solucionar es dejar de hacer, puedo asegurar que es 100% efectivo. Si, claro.
Hoy creo que me odio. Pero me odio mas que nada porque no puedo, ni quiero, dejar de ser así. Se que es insoportable, y por demás insano, pero es la única forma que conozco de vivir. Y soy tan pelotudamente optimista y feliz, que pienso, si no hiciera mal todo esto no sería yo, y que es mi manera, ya que ya la vida se va a ir encaminando. Porque es cierto, en algún momento todo me va a salir bien aunque yo no haga nada y tambien va a haber paz mundial. Yo soy así, soy yo y que nadie venga a corregirme, porque empiezo a gritar fuerte; porque me odio pero me amo y al carajo con las cosas que tengo que cambiar.
Lo que sobre todo creo, es que pensar todo esto también estaba de más. Pienso que tengo que dejar de pensar. Pienso que soy bastante gila. Pienso que si hubiera pensado que tenía que pensar de la forma que tenía que pensar hoy no estaría pensando tanto. Me parece completamente pelotudo pensar como pienso yo, y creo que si fuera otra persona odiaría tener que soportarme. Ya no soporto la palabra pensar, porque pensar no es hacer, pensar es pensar; y yo no se como hacer. Tengo que aprender a dedicarme nomas a cosas en las que sea útil pensar; o en todo eso que es inútil pero hace linda la vida, y no la convierte en un padecimiento sin sentido. Generalmente la gente, cuando es normal y no maquina las 24 horas del hermoso día, llega a su casa a las 3:30 y se va a dormir. No entiendo porque yo estoy tan orgullosa de ser anormal. Un día me voy a morir.
El mejor remate es decir que odio a mi conciencia. Es de esas que no son para nada copadas y anda susurrando cosas por lo bajo todo el tiempo. Que esto si, que no deberías, que pensalo mejor, que no seas forra, que todo te sale mal. Si, mi conciencia me dice que todo me sale mal y está asustándome un poco estos días. Un día, voy a pensarlo bien, y yo la voy a matar.
Ese día van a llover caramelos de menta. Que asco la menta.

Punto y coma.


Estoy casi segura de que todas estas cosas eran para seguirlas pensando nomás, pero nada, creo que ya las dije. No quiero usar el blog para esto, pero mi conciencia no me deja abstraerme de mi para escribir. Maldita conciencia. 

jueves, 3 de febrero de 2011

El corazón peludo del brujo

Hoy no tengo mérito por lo que publicaré; mas que el de transcribir tecleando directo desde el libro este cuento, en vez de googlearlo, o algo así. Aunque sea laaargo, y probablemente nadie lo lea, va de regalo para todos ustedes; con comentarios al finalizar el relato (?).

"Érase(*) una vez un joven brujo atractivo, rico y con talento que observó cómo sus amigos se comportaban como idiotas cuando se enamoraban: retozaban como críos, se acicalaban y perdían el apetito y la dignidad. Así pues, decidió no caer nunca en esa debilidad y empleó las artes oscuras para evitarlo.
La familia del brujo, que ignoraba su secreto, se sonreía al verlo tan frío y distante.
- Todo cambiará el día que quede prendado de una doncella - profetizaban.
Pero el joven brujo no quedaba prendado de nadie. Pese a que más de una doncella sentía intriga por su altivo semblante y utilizaba sus en cantos más sutiles para complacerlo, ninguna consiguió cautivar su corazón. El brujo se vanagloriaba de su propia indiferencia y de la sagacidad que la había producido.
Transcurridos los primeros años de la juventud, los amigos del brujo empezaron a casarse y, mas adelante a tener hijos.
«Sus corazones deben estar resecos como cáscaras por culpa de los lloriqueos de esos críos», se burlaba el brujo para sus adentros mientras observaba las payasadas de aquellos jóvenes padres.
Y, una vez más, se felicitaba por la decisión que tomara en su día.
A su debido tiempo, los ancianos padres del brujo fallecieron. Pero éste no lloró su muerte; al contrario, se alegró de ella, porque ahora reinaría solo en el castillo. Había guardado su mayor tesoro en la mazmorra(**) mas recóndita, y así puedo entregarse a una vida de lujo y desahogo, en la que su comodidad era el único objetivo de los numerosos sirvientes que lo rodeaban.
El brujo estaba seguro de que provocaba una inmensa envidia a todos cuantos contemplaban su espléndida y apacible soledad; por eso sintió una ira y disgusto tremendos cuando, un día, oyó a dos de sus lacayos hablando de su amo.
El primer criado expresó la pena que sentía por él, pues pese a toda si riqueza y poder seguía sin tener a nadie que lo amara.
Pero su compañero, riendo con burla, le pregunto por qué creía que un hombre con tanto oro y dueño de tan grandioso castillo no había conseguido un esposa.
Esas palabras asestaron un duro golpe al orgullo del brujo.
Así pues, decidió esposarse de inmediato con una mujer que fuera superior a todas las demás. Tenía que poseer una belleza deslumbrante, para despertar la envidia y el deseo de todo hombre que la contemplara; descender de una linaje mágico, para que sus hijos heredaran dones extraordinarios; y poseer una riqueza como mínimo equiparable a la suya, para así continuar con su cómoda existencia pese el aumento de los gastos domésticos.
El brujo podría haber tardado cincuenta años en encontrar una mujer así, pero resultó que el día después de tomar la decisión de buscarla, una doncella que cumplía todos los requisitos llegó a la región para visitar a unos parientes.
Era una bruja de una habilidad prodigiosa y poseía una gran fortuna en oro. Su belleza era tal que cautivaba el corazón de todos los hombres que la miraban; es decir, de todos los hombres excepto uno: el corazón del brujo que no sentía absolutamente nada. Aun así, ella era el premio que él buscaba, de modo que empezó a cortejarla.
Quienes se percataron de su cambio de actitud se asombraron, y le dijeron a la doncella que había logrado aquello en lo que centenares de mujeres habían fracasado.
La joven también se sentía fascinada y, al mismo tiempo, repelida por las atenciones que le dedicaba el brujo. Jamás había conocido a un hombre tan raro y distante, y percibía la frialdad que yacía bajo la ternura de sus lisonjas. Sin embargo, sus parientes opinaban que esa unión era muy conveniente y, deseosos de fomentarla, aceptaron la invitación del brujo al gran banquete que organizó en honor de la doncella.
La mesa, repleta de plata y oro, fue servida con los mejores vinos y los manjares más deliciosos. Unos trovadores tocaban laúdes con cordaje de seda y cantaban canciones sobre un amor que su amo nunca había sentido. La doncella estaba sentada en un trono junto al brujo, quien, en voz baja, le dedicaba tiernas palabras que había escamoteado a los poetas sin tener la menor idea de su verdadero significado.
la doncella escuchaba desconcertada, y al final replicó:
- Hablas muy bien, brujo, y me encantarían tus halagos si pensara que tienes corazón.
El anfitrión sonrió y le aseguró que no debía preocuparse por eso. Le pidió que lo acompañara. Ambos salieron del salón y él la condujo hasta la mazmorra donde guardaba su mayor tesoro.
Allí. en un cofre encantado de cristal, reposaba el corazón del brujo. Como llevaba mucho tiempo desconectado de los ojos, los oídos y los dedos, nunca lo había estremecido la belleza, una voz cantarina o el tacto de una piel tersa. Al verlo, la doncella se horrorizó, pues el corazón estaba marchito y cubierto de largo pelo negro,
- Pero¿qué has hecho? - se lamentó -. ¡Devuélvelo a su sitio, te lo suplico!
El brujo comprendió que debía complacer a la joven. Así que sacó si varita mágica, abrió el cofre de cristal, se hizo un tajo en el pecho y devolvió el peludo corazón a la vacía cavidad original.
- ¡Ya estás curado y ahora conocerás el amor verdadero! - exclamó la doncella, radiante y lo abrazó.
La caricia de sus suaves y blancos brazos, el susurro de su aliento y la fragancia de su espesa cabellera rubia traspasaron como lanzas el corazón recién despertado del brujo. Pero en la oscuridad del largo exilio a que lo habían condenado se había vuelto extraño, ciego y salvaje, y le surgieron unos apetitos poderosos y perversos.
Los invitados al banquete se habían percatado de la ausencia de su anfitrión y la doncella. Al principio do se preocuparon, pero al pasar las horas empezaron a inquietarse, y a final decidieron ir en su busca.
Recorrieron todo el castillo y encontraron la mazmorra, donde los aguardaba una escena espantosa.
La doncella yacía muerta en el suelo, con el pecho abierto;(***) agachado a su lado estaba el brujo, desquiciado y sosteniendo en una mano un gran corazón rojo, reluciente, liso y ensangrentado. Lamía y acariciaba ese corazón mientras juraba que lo cambiaría por el suyo.
En la otra mano sostenía su varita mágica, con la que intentaba extraerse el corazón marchito y peludo. Pero el corazón peludo era mas fuerte que el brujo, y se negaba a desconectarse de sus sentidos y volver al cofre donde había pasado tanto tiempo encerrado.
Ante las horrorizadas miradas de sus invitados, el brujo dejó la varita y asió una daga de plata. Y tras jurar que nunca se dejaría gobernar por su corazón, se lo sacó del pecho a cuchilladas.
Entonces se quedo un momento arrodillado, triunfante, con un corazón en cada mano, y a continuación se desplomó sobre el cadáver de la doncella y murió."

The Tales of Beedle the Bard. Beedle el Bardo; H. Granger; 
J. K. Rowling; mis dedos tecleantes.
(a esto yo lo llamo problemas jajajja)



Nada, leí este cuento en la playa un día que me comí en una hora todo el librito de Beedle el bardo, y me dije, "mierda, si no hago algo voy a terminar lamiendo un corazón ensangrentado". No se, me sentí como el brujo que no quería a nadie, salvo por el detalle de que si yo me saco el corazón, literalmente, me muero. Quiero aprender a sentir sin agujerearle el pecho a los demás. Y que mi corazón no sea peludo (suena muy desagradable) y manipulador. No quiero nada si lo tengo para mi sola.


(*) En el libro dice "Érase" pero para mi va sin tilde.
(**) Me encanta la palabra mazmorra.
(***) Me encanta este cuentucho en particular porque tiene muchos puntos y comas.
(****) De premio agrego un asterisco que no estaba, tengo problemitas con Harry Potter, y soy feliz por eso (?)

lunes, 31 de enero de 2011

Buenas noches y hasta nunca

Por ahí el sueño hace que las personas piensen con menos claridad, o quien sabe con más. Por ahí es que siempre fue difícil pensar claramente y hacemos estupideces porque no tenemos nada mejor que hacer. Por ahí todos los días tomamos decisiones que al día siguiente descartamos, y volvemos a incursionar en estupideces. Por ahí es que somos incurables. Por ahí solo sos así, por ahí yo no soy así. Por ahí no se decir que no, por ahí no quiero decir que no. Por ahí se que no me conviene, pero tomo decisiones que al día siguiente descarto. Por ahí no te soporto, pero no soporto tomar decisiones. Por ahí solo tengo sueño, y los pensamientos aumentan. Por ahí no es una buena hora para poner en palabras lo que pienso, por ahí no es una buena hora para pensar. Por ahí no existe tal buena hora. Por ahí no siempre hay un hasta mañana. Por ahí yo siempre vuelvo a decir hasta mañana.
Hoy lo dije de nuevo, te lo dije de nuevo, hasta mañana. Creo no quiero hablarte mas, igual no estoy segura. No voy a hablarte mas, hasta mañana, enviar.

sábado, 15 de enero de 2011

Fiebre

Tengo ideas, aplastadas por pensamientos. Pensamientos que se deshacen con sentimientos. Sentimientos diluidos en impulsos. Impulsos que me hacen dar vueltas entre sensaciones. Y la sensación de que tendría que tener mas ideas, pensamientos, sentimientos, sensaciones; ideas.

viernes, 14 de enero de 2011

Rompeportones

Quiero decir que hay cosas que no se decir. Que no se decir muchas cosas, que no hace falta decir. Que digo cuando no hace falta, y no digo nada de lo que si hace falta.
Quiero no pensar que soy un envase vacío, que no estoy rota y pierdo el contenido. Que no exploto solo con ruido. Que no exploto solo para molestar y que puedo hacer luces de colores.
Quiero no encajarme siempre en una metáfora, no pensar que tengo cosas malas para dar. No hacer siempre todo mal, y no dar por hecho que soy buena si le hago mal a los demás.
Cambiar todo lo que pueda cambiar, ser mejor y mas para los demás. No explotar porque es mejor no ser explosiva, no dejar secuelas y hacer luces de colores.
Quiero no ser tan disconforme con todo, quiero querer ser como soy, quiero ser mas como quiero, y que los demás quieran lo que soy. Quiero querer y no explotar, quiero luces de colores para todos (que ilusa). Quiero no arruinar todo, quiero decir todo lo que tenga que decir.
Aprender a hacer algunas cosas, sin dejar todo explotado a mi paso. Aprender, y empezar a hacer algo bien. Caminar para adelante y no dar vueltas en círculos viejos y gastados. Terminar todo lo que empiezo (*), y no terminar cuando no hace falta. No generar situaciones de mierda de las que no se salir, ser un poco menos abandonista, no perder todo. No perder tanto, no perder.
Quiero dejar de querer cosas que no pasan. Quiero poner medios para que las cosas pasen. Quiero terminar algo, quiero no arruinar todo. Quiero dejar de explotar y de romper todo. Siempre quiero querer siempre. Quiero querer siempre y hacer, mas que querer.

(*) Ja! había puesto "Empezar todo lo que termino".

martes, 11 de enero de 2011

YO, vos y

Soy yo.
Si, soy yo.
Siempre fui yo.
No se si soy mas yo,
pero soy yo.
Al fin soy yo.

¿Por qué antes no, y ahora si soy yo?

viernes, 7 de enero de 2011

Un gran remedio, para un gran mal. (Pensando - de más - en voz alta)

Hola, si, un, dos, tres.. ¡probando! ¿Se escucha?  Bueno, si se escucha quería decir un par de cosas, de esas que en realidad no se cuentan abiertamente, porque me pareció que era un buen momento para dejar de tuitear incoherencias.
La vida del 99,9% de las personas, quieran o no, gira en torno al sexo opuesto, al amor, al garche, a lo que sea, el nombre que se le ponga da igual, a tener a alguien.
Yo, obviamente, no quería ser del 1% restante. Así que desde que tengo memoria me engancho y desengancho con cualquier pelotudo que se me cruza por delante.
Resulta que hace dos años conocí a un gil de por ahí, y lo convertí en empapelado en mi cerebro. Nada, al toque no lo vi más, él fue muy feliz, según fuentes confiables (?), y yo bastante patética por mucho tiempo. Pero desde ese entonces, incluso después de haber dejado de pensar en él, después de haber dejado de odiarlo, después de que aunque sea me importe un poco; después de todo eso, deje de mirar con ojos lindos a los sentimientos (?). 
Muchas veces inconsciente, muchas otras consciente, no me importaba un carajo nadie, no quería querer a nadie, ni siquiera me gustaba ninguno porque todos eran giles y no valían mi esfuerzo; y que me importa, pensaba, yo me cago en ustedes.
Saber cual es la causa de una situación poco grata es una buena forma de empezar a combatirla. De ahí a que yo haya tenido ganas, hay un abismo.
Me presento! mi nombre es Valle, pero aunque soy simpática por naturaleza, soy re anti y todo me da vergüenza. Igual podemos hablar, igual estemos un rato juntos, que total después no te hablo más y nadie sale lastimado. ¿que yo qué? ¡No! No necesito cambiar nada, a menos que por arte de magia pase lo contrario, y no pueda hacer nada para evitarlo (claro, pero soy reeeeeee anti así que no va a pasar).
No se, la magia debe existir, porque encontré en lo más profundo de las hendijas inlimpiables de mi cerebro los sentimientos buenos. Claro que de un problema de base, me meto en otros problemas más idiotas, problemas de esos que siempre es bueno tener, este mes 2x1 en problemas gratos (?). Mentira que igual no me come la cabeza sentirme tan idiota, discutir por estupideces, odiar, mirar perfiles, que carajo, hacer cosas idiotas. No se manejar los sentimientos buenos, y muchas veces termino pareciendo una completa estúpida. De todas formas es cierto que mis emociones en rehabilitación, así progresan a pasos agigantados. (Loca, taaaan positiva ibas a ser?)
Nada, para mi es cierto que no hay nada que no se pueda hacer, es cierto que todos tenemos problemas, es cierto que muchos de los míos se quedan para ocasionar otros nuevos. Pero hay uno que se está yendo, y GRACIAS que se está yendo, puedo seguir con mi vida en paz, o lo que sea.
Ahora cruzo los dedos.

Mugre on the room. Cara de que me da un poco de miedo hacer cosas de gente normal.

martes, 4 de enero de 2011

Delirios dormidos de grandeza

Anoche soñé que yo publicaba un libro. No se muy bien como era, pero tenía algunos dibujos. Por las hojas del medio, lo dibujaba a Liniers, estaba dibujado como persona. Yo recordaba que mas que nada, el se dibujaba conejo y, mágicamente, el dibujo cambiaba solo y se convertía en el de un Liniers-conejo.
Yo estaba en una librería gritando que ese era mi libro, y pensaba que por fin le había cerrado la boca a todo el mundo, porque mi libro estaba en las librerías, y ahora le podía decir a Liniers que aparecía en el libro, era un excusa útil para hablarle.
Al flaco le caía re bien aparecer, era una especie de homenaje, y aparecía en la librería y me re agradecía, yo era grosa. Había publicado un libro. Había hecho lo que quería, me había salido bien, sin hacer caso a nada que hubieran dicho los demás, mis actitudes idiotas habían llegado a buen puerto, y Liniers creía que yo era copada. Digo, literalmente pensaba todo eso en el sueño. Cuando sueño cosas así me doy miedo.
Después soñé que en el baño de casa una amiga me contaba que no iba a ir las dos semanas a nuevstras vacaciones en Mar del Plata, porque se iba a Gesell con otra gente, y cuando yo le decía que había estado mal en no avisarnos antes me daba la razón, porque obvio que to tenía razón y me pedía perdón.

Odio cuando los sueños traen de mi subconsciente mis problemas. No me gusta, loco, si la mina se va la segunda semana a Gesell, ¡todo bien! que se vaya. Y no, Liniers no piensa que soy grosa, no escribí, ni saque un libro. No se dibujar. No voy a hacerle un homenaje a Liniers. No me gusta ser una fanática pelotuda, y mis actitudes idiotas no me llevan a buen puerto, decididamente no.
Igual hoy me desperté de re buen humor, para eso sirven los días malos. Hacen mejores los siguientes. Me gusta soñar y acordarme a la mañana que soñé. Creo que es estúpidamente genial conocerme mas por lo que sueño. Me sacaron sangre y no me desmaye, creo que hoy compensé haberme desmayado dos veces en pocos minutos la última vez. Subí un nivel, es como si me hubiera comido un honguito fosforescente. Me falta ser plomera como Mario (?), y que el día no esté nublado.

domingo, 2 de enero de 2011

Abalanzame la bañera

Gracias, de verdad gracias, a fibertel, a mi modem desfasado y a Dios que me puso en el camino la falta de internet (?), porque no tuve la oportunidad de hacer de esos idiotas y adictivos balances de fin de año escritos y publicados en internet.
De todas formas, me di cuenta, que pensar en hacer un balance del año, me provoca una sensación de llanto desconsolado; de esos que no sabes bien si son buenos o malos, pero que dejan la cara fea y los ojos hinchados. Obvio, no me voy a poner a llorar sin un motivo, o porque escribo una entrada de blog, pero me deja pensando que carajo me moviliza tanto.
Creo que comparado con el año anterior, en algún aspecto fue un año mejor, el año pasado estaba loca, traumada por mi desempleo, y no se que complejos más. Si bien este año conocí una serie de cosas de mi que no me agradan, y me volví parcialmente mas adulta, de esos adultos que no pueden manejar la situación. Aprendí que mejor que triste, siempre es contenta; que pocas cosas son verdaderamente trascendentales; y que nada, jamas, es mejor que ser yo, como quiero ser, aunque me equivoque.
Así, siendo yo, aprendo a ser mejor. Mejor conmigo, mejor con los demás, mejor con la vida. Y básicamente descubro que en el 2011 quiero ser mejor!
Es un hecho, los balances de fin de año son inevitables. Para el próximo año nuevo, cuando sea mejor, tal vez a prenda a no hacer balances, para publicar en internet.

Hola, no me gusta lo que escribí, pero lo publico igual porque soy re loca.